Content Intelligence conecta la analítica de tu sitio con la consola de búsqueda, cruza las dos pieza por pieza y responde tres preguntas de trabajo: qué contenido trae negocio, qué falta escribir y qué hay que arreglar de lo que ya está publicado.
Los tres aparecen en cualquier sitio que lleve un par de años publicando.
La analítica dice cuánta gente entró a cada página y la consola de búsqueda dice por qué término apareció, y ninguna de las dos junta las dos mitades en la misma fila. Quien decide qué escribir trabaja con la mitad del cuadro y no sabe cuál es.
Un listado por visitas describe lo que ya ocurrió. La pregunta operativa es cuál pieza despierta demanda por encima de lo que recibe, y eso solo aparece al comparar impresiones y posición contra el tráfico que efectivamente llegó.
Las pruebas internas del formulario, el tráfico que entra desde el panel del hosting y los eventos que disparan en la página de gracias caen en el mismo total que el resultado real. Una tanda de pruebas puede quedar como el mejor mes del año y arrastrar la decisión detrás.
Todo lo de abajo es comportamiento del sistema y se actualiza solo cada día.
Comportamiento y búsqueda quedan unidos por página, así que cada pieza tiene una sola ficha con lo que hizo la gente que llegó y con la demanda que la trajo. Es la tabla que ninguna de las dos herramientas produce por su cuenta.
Cada pieza recibe una nota, y qué pesa en esa nota lo decide el tipo de sitio. En un negocio que vende manda la conversión, en un medio manda la retención, y con ella cambian los módulos que aparecen y las palabras de la interfaz.
Las páginas que dejan clics sobre la mesa salen agrupadas por el tipo de página, porque empujar una página de producto y reescribir una entrada del blog no las hace la misma persona. El reparto sale de lo que declara el gestor de contenidos y los temas se agrupan en clusters.
Cuando el formulario dispara su evento en la página de gracias, el crédito se lo lleva esa página y ninguna pieza de contenido aparece. La plataforma atribuye cada evento a la página por la que entró la visita, así que ninguna conversión se pierde y el reparto se puede leer.
Cuánta gente llega al sitio desde asistentes conversacionales y a qué páginas entra, contado aparte del buscador. Un sitio al que todavía no le mandan nadie tiene una pantalla con ceros verdaderos, que también es una respuesta.
La revisión técnica del contenido, la de descubrimiento y la de noticias salen del código público del sitio. Funcionan desde el primer día, antes de que el cliente entregue acceso a ninguna cuenta.
Qué temas cubren los sitios contra los que compites y cuáles no tienes, mercado por mercado cuando el negocio es regional. La pantalla dice si la cifra viene de una medición o de la estimación de un proveedor.
Cada bloque va rotulado según de dónde viene: medido en una fuente conectada, modelado a partir de otra, o generado para una demostración. Cuando un bloque mezcla orígenes, se rotula con el peor de ellos.
Las visitas y los eventos que produce el propio equipo se excluyen del total, y la cantidad excluida se declara en la pantalla. Un total que baja sin explicación no se distingue de un fallo de medición.
Los módulos están agrupados por la pregunta que contestan y no por la fuente de la que salen, porque quien abre el panel llega con una pregunta y no con una herramienta.
El tablero de la semana, los indicadores del mes, el reparto entre tipos de contenido y de dónde viene el tráfico. Es la parte que se lleva a un comité y la que dice si el contenido está aportando algo al negocio.
Las oportunidades de búsqueda repartidas por tipo de página, lo que la gente busca dentro del sitio y no encuentra, el reparto de la conversión por página de entrada y los temas que la competencia cubre.
Los clusters de temas donde el sitio se hace competencia a sí mismo y las auditorías técnicas del contenido publicado. Sale una lista de páginas con lo que le falta a cada una.
La plataforma sale con tu marca y lee tus cuentas. El análisis es tuyo y las fuentes siguen siendo tuyas.
// OWNERSHIP > LICENSINGSe agregan dos identidades nuestras como lector en la analítica y con permiso restringido en la consola de búsqueda. No se instala nada en el sitio y el acceso se puede retirar el día que se quiera.
Se declara qué tipo de sitio es, y de ahí sale qué cuenta como pieza de contenido, qué módulos aparecen y qué métrica manda en la nota. Es la configuración que evita que un sitio reciba el ranking de otro tipo de negocio.
Se cruzan las dos fuentes por página y se trae el catálogo del gestor de contenidos, que es de donde salen la fecha, el tipo y la imagen de cada pieza. Sin ese catálogo solo se conoce lo que alcanza el rastreo.
A partir de ahí la plataforma vuelve a leer las fuentes todos los días y guarda la foto del día. El equipo entra con su cuenta y ve el panel con la identidad de la marca.
No escribe ni publica el contenido. Entrega la lista de qué trabajar, en qué orden y con qué demanda detrás, y la pieza la escribe quien conoce el negocio.
No reemplaza a la analítica ni a la consola de búsqueda. Las lee con permiso de solo lectura, las cruza y las interpreta, y las cuentas siguen siendo del cliente.
No inventa lo que el etiquetado no manda. Si un evento clave dispara en la página de gracias, la plataforma lo dice en pantalla y reparte la conversión por la página de entrada para que se pueda leer, y el arreglo de fondo sigue estando en el etiquetado del sitio.
Y la parte de búsqueda no es tiempo real. La consola publica sus datos con un par de días de desfase, así que el panel muestra la fecha de corte de cada fuente en vez de presentar todo como si fuera de hoy.
Acceso de lectura a la analítica y a la consola de búsqueda del sitio, que se da agregando dos correos con el permiso más bajo que existe en cada herramienta. No hay que instalar código, ni cambiar el etiquetado, ni tocar el gestor de contenidos.
Sí, y es donde el perfil del sitio importa. En un negocio que vende software o servicios, la portada y las páginas de solución cuentan como contenido, la nota se calcula contra la tasa de conversión del propio sitio y los módulos de noticias no aparecen, porque auditarlos daría una nota mala sobre algo que ese sitio no debería estar haciendo.
Sí. Las auditorías técnicas y el recuento del catálogo salen del código público del sitio, así que se pueden mostrar con datos reales antes de que exista ningún permiso.
No. La plataforma consulta las APIs de Google, procesa las cifras y le pasa al modelo el resultado ya calculado para que lo redacte. El modelo nunca recibe credenciales ni acceso a las cuentas, y la interpretación se puede leer al lado de la tabla que la produjo.
Todos los días. El comportamiento del sitio llega casi al día y la parte de búsqueda arrastra el desfase de la consola, que ronda los dos días, y el panel muestra la fecha de corte de cada fuente.
Sí. El panel sale con la identidad de la empresa y una misma instalación puede llevar varios sitios, cada uno con sus fuentes, su perfil y su acceso separado.
Hace pareja con Content Engine, que produce el contenido que esta plataforma mide: uno escribe y publica, el otro dice cuál de lo publicado funciona y qué conviene escribir después. Además, lo que se detecta como página que convierte alimenta el trabajo de descubrimiento, y la persona que llega por esa página deja de ser una visita suelta cuando la empresa tiene la plataforma de datos de clientes.
Con la dirección del sitio y el tipo de negocio se puede decir qué módulos aplican y qué se ve el primer día sin ningún acceso.
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