Más de 100 tiendas auditadas sobre VTEX, Shopify y Salesforce Commerce Cloud. Arreglamos la medición del catálogo, montamos una base de clientes propia y trabajamos el descubrimiento y la venta por WhatsApp. Todo queda corriendo en tus cuentas.
Ninguno se resuelve comprando otra herramienta.
GA4 dice un número y facturación dice otro. Nadie sabe cuál creer, y mientras tanto la pauta se optimiza contra el que está mal.
La categoría completa aparece en el evento de compra y en la vista de producto llega apenas el primer nivel. Con eso se puede reportar qué se vendió, pero la mitad del embudo queda sin nombre.
Vive en la plataforma de envío, se paga por contacto y el esquema lo define ella. El día que cambias de herramienta, el histórico se queda del otro lado.
Cada servicio se contrata solo. El primero deja el dato con el que trabajan los otros cuatro.
Tagging de servidor, API de conversiones y catálogo medido en vista, carrito y compra, cuadrado contra tu backoffice hasta que la diferencia se pueda explicar.
Carrito abandonado, reposición, recompra y reactivación, operados sobre Salesforce Marketing Cloud, Brevo o la plataforma que ya pagas. El segmento se arma con el ritmo de compra de cada persona y no con un plazo fijo para todos.
Auditoría técnica sobre un crawl propio de la tienda: categoría, ficha, facetas, paginación y datos estructurados de producto. Y la parte nueva, que es aparecer cuando la pregunta se la hacen a un modelo de IA.
Drops por tiempo limitado, live shopping y agentes de WhatsApp que responden sobre tu catálogo real, con precio y disponibilidad leídos de la ficha. Cada redirección al comercio sale con su propio código.
Informes de temporada por producto, categoría, ciudad y género, con la consulta que produjo cada cifra a la vista. Lo que el panel de la plataforma no cruza porque no fue hecho para tu pregunta.
El orden no es obligatorio y el punto de entrada depende de dónde duela. Ver los cinco servicios en detalle
Los mismos cinco servicios, explicados con los datos de una tienda.
Identificador, variante y los tres niveles de categoría viajando en vista de producto, carrito y compra. Es la diferencia entre analizar qué se vendió y analizar qué se miró.
Consultas de Search Console, categorías que captan y fichas que convierten, más lo que los modelos de IA citan cuando alguien pregunta por tu producto.
Compró con un correo, se registró con otro y dejó el teléfono en una campaña. La base los cose en una sola ficha con su historial de compra y su ritmo propio.
Los segmentos salen hacia la plataforma de envío y de pauta que ya pagas, y hacia WhatsApp. Cada salida vuelve con su resultado y recalcula el puntaje.
Sobre VTEX, Shopify y Salesforce Commerce Cloud, con trabajo hecho en las tres. La mayoría de moda y retail.
La activación de cada persona y la redirección al comercio, en campañas de oferta con varias marcas a la vez.
De un operador de servicios, con 57.043 personas cosidas y el ritmo de compra de cada una calculado por separado.
Parking y valet en el aeropuerto y el puerto, para quien vive fuera de la ciudad. Es un ecommerce de servicios: se reserva en línea, se paga en línea y el catálogo es una franja de fechas. Sobre su base corren 116.716 reservas reales de 57.043 personas, sin un solo dato inventado.
Lo que pidieron y no estaba en el producto: saber cada cuánto vuelve la gente, que no lo sabían, y detectar correos corporativos recurrentes para ofrecerles servicio de empresa. Las dos cosas existen hoy y salieron de esa conversación.
Cada persona tiene su propio ritmo de compra. Con un intervalo mediano de 134 días y un percentil 90 de 560, un umbral fijo de noventa días mete en la misma bolsa a quien se atrasó y a quien todavía no le toca volver.
Y la temporada se mide sobre la fecha de uso. Medida sobre la de compra, la base parecía plana. Sobre la de viaje va del 6,1% en enero al 10,2% en agosto, porque quien reserva en julio para agosto es un cliente de agosto.
Un hallazgo que se repitió en casi todas: la taxonomía completa solo llega en el evento de compra. La vista de producto suele traer únicamente el primer nivel, así que la comparación entre lo que se mira y lo que se vende no se puede hacer hasta corregir el tagging.
El diagnóstico se hace con acceso de lectura a tu analítica y a tu Search Console, y se entrega aunque después no trabajemos juntos.
El trabajo se corta en publicaciones pequeñas, cada una con su verificación.
Revisamos el tagging, el crawl del sitio y las cifras del último año. Sale un mapa de qué está roto, qué se puede arreglar sin desarrollo y qué hay que ponerle a tu equipo en su cola.
Definimos el plan de medición, el esquema de la base y las reglas de identidad. Se discuten en una reunión antes de escribir código, porque son las que después nadie vuelve a mirar.
Cada lote entra con su condición de verificación escrita: qué tiene que seguir funcionando igual después de publicar. Fuera de temporada alta, y con congelamiento acordado si la fecha se acerca.
El sistema queda en tus cuentas con alertas propias. Lo acompañamos en la temporada siguiente y se puede entregar a otro equipo cuando quieras.
El sistema queda en tus cuentas. Se puede operar sin nosotros.
// OWNERSHIP > LICENSINGEs por donde empiezan casi todos los proyectos. Se contrata solo y entrega un documento de trabajo.
Auditoría de medición: qué eventos existen, cuáles disparan dos veces, qué campos del catálogo faltan y dónde se despega la cifra del backoffice.
Crawl propio del sitio: categoría, ficha, facetas, paginación y datos estructurados de producto, con los errores ordenados por lo que cuesta arreglarlos.
Plan de medición escrito: qué evento se dispara, cuándo y con qué campos, en un documento que tu equipo puede mantener sin nosotros.
Lotes de publicación: el trabajo partido en entregas pequeñas, cada una con la condición que tiene que seguir cumpliéndose después de publicar.
Lo que se puede activar hoy: cuánta gente de tu base tiene respaldo legal para recibir un correo, que casi nunca es la cifra que muestra la plataforma de envío.
Una línea alcanza: qué tienda es, sobre qué plataforma corre y qué número no cuadra. Contestamos con lo que ya se puede ver desde afuera.
Una llamada con quien opera la tienda para entender el calendario comercial y qué se puede tocar. De ahí sale el alcance y el precio, sin lámina de credenciales.
Hallazgos con la evidencia al lado, el plan por lotes y la lista de lo que tu equipo puede publicar sin ayuda. Es tuyo desde el día que se entrega.
Bogotá y Barcelona. Contestamos en el día.
Lo que cambia entre plataformas es de dónde se saca el dato del catálogo y cuánto se corrige sin tocar el tema. Ver los casos con cifras
No prometemos un porcentaje de ventas. El pixel de un comercio mide la venta del sitio completo, así que atribuirle a una campaña o a un portal todo lo que ocurrió mientras estaba al aire infla la cifra, y el primer equipo que sepa medir lo va a notar. Lo que sí medimos con código propio es la activación y la redirección al comercio, cada una con su identificador.
Tampoco operamos tu pauta ni tu logística. Entregamos las audiencias y el dato con el que se decide; comprar medios y despachar pedidos siguen siendo de tu equipo y de los proveedores que ya tienes.
Y la medición no crea demanda. Si la tienda todavía no tiene pedido diario, el problema no está en la infraestructura y se lo decimos antes de cotizar nada.
No lo tocamos nosotros. El trabajo entra por el gestor de etiquetas y por el contenedor de servidor, que están fuera del código de la tienda. Cuando algo exige cambiar la plantilla de ficha o de carrito, sale como una tarea con el código escrito y la condición para dar por buena la publicación, y la ejecuta tu equipo en su propio ciclo.
Cambia el reparto entre lo que se corrige solo y lo que necesita desarrollo. En VTEX y en Shopify casi todo el catálogo se puede recomponer desde el gestor de etiquetas; en Salesforce Commerce Cloud una parte vive en la plantilla y ahí el plan se entrega por lotes para que entre en las publicaciones que tu equipo ya tenía programadas.
El diagnóstico sí, siempre. La publicación de cambios se acuerda con fecha de congelamiento: nada entra en los días previos al pico. En un evento nacional el último cambio se publicó tres días antes de abrir.
No. Le da el dato que hoy no tiene: qué categoría capta, qué producto vende de verdad y qué cliente vale la pena volver a buscar. Una parte de nuestro trabajo termina en la cuenta de medios que ya opera alguien más.
La base de clientes no se muda, porque nunca vivió en la plataforma. Se rehace la capa de captura de eventos, que es entre dos y cuatro semanas, y el histórico de personas, compras y consentimiento sigue donde estaba.
Se carga todo el que exista en la plataforma y en el backoffice, aunque sea de años anteriores. A partir de dos compras por persona ya se puede calcular cada cuánto vuelve; con una sola el sistema deja ese campo vacío y lo dice en pantalla, porque un promedio inventado ahí termina decidiendo a quién se le escribe.
Necesitamos tres datos: qué tienda es, sobre qué plataforma corre y qué cifra no te cuadra.
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